Cuando se nos dio la opción de elegir entre lo que es mejor para nosotros y lo que es mejor para el mundo, no vimos ninguna opción.

Las cápsulas Halõ están diseñadas para brindar a los consumidores una alternativa sostenible a las cápsulas de café comunes, ofreciendo la mejor calidad. De ahí nuestra promesa: “ofrecer los mejores cafés del mundo, de una manera que sea lo mejor para el mundo”.

Solo en 2018, la industria de las cápsulas de café produjo 60 mil millones de cápsulas. Una cantidad considerable de residuos de plástico y aluminio que se suman a los miles de millones de cápsulas que ya existen en el mundo y seguirán haciéndolo durante los próximos 500 años.

Ante la gran cantidad de residuos que está produciendo la industria de las capsulas, al borde de una crisis ecológica, hubiera sido una irresponsabilidad quedarse de brazos cruzados. Es por eso que nos propusimos a combatir el despilfarro de la industria de las cápsulas y desafiar a los métodos convencionales de producción de estas, mediante la producción de una alternativa sostenible.

Nuestras cápsulas están echas de residuos de caña de azúcar y tienen la capacidad de degradarse en tan solo 28 días. Así pues, Halõ brinda a los consumidores la conveniencia de un buen café, sin que le cueste nada al mundo.

A diferencia de otras cápsulas ecológicas echas de bioplástico industrial, nuestras cápsulas caseras se degradarán sin mucho esfuerzo. Lo harán fácilmente ya sea en un jardín o en  un contenedor de alimentos, y una vez degradadas, se convertirán en un fertilizante natural.

Pero no nos detuvimos ahí. Todos los envases asociados con nuestras cápsulas, también son abono para el hogar y se degradaran en un máximo de 90 días a temperatura ambiente. Nuestras cápsulas y envases se descomponen en componentes orgánicos que vuelven a entrar en los procesos ecológicos, apoyando una economía circular.

Aunque una gran proporción de cápsulas mundial se puede reciclar, la tasa promedio de reciclaje de la industria es solo del 20%. Esto significa que el 80% de las cápsulas que no se vuelven a capturar, llegan a los vertederos y a los océanos. Incluso cuando se reciclan, la huella de carbono de las cápsulas reciclables puede ser un problema. Esto se debe a que las cápsulas de café producidas por líderes de la industria contienen materiales como silicona, plástico y aluminio. Estos materiales requieren instalaciones especializadas para eliminar y procesar cada componente individual. En consecuencia, esto se suma a las emisiones generadas por el transporte entre cada planta, la actividad operativa y el procesamiento posterior de los contaminantes liberados durante el proceso de reciclado.  

 

Como industria en crecimiento, los niveles de desechos que se generan no estarán bajo control a menos que las prioridades de los fabricantes de cápsulas cambien y los materiales sostenibles se utilicen más ampliamente.